El fortalecer la espiritualidad da paz interior y si se combina con lo formativo les da a los chicos las bases para desarrollar competencias en el hacer y si a la ves se generan momentos de esparcimiento nos ayudan a fomentar en los estudiantes la sana convivencia a través de juegos, trabajo en equipo y dinámicas grupales. Estos espacios también los podemos aprovechar para compartir testimonios de vida que son necesarios para que entre ellos conozcan el entorno que cada uno habita y pueda comprender en ocasiones su actuar.